Con mis palabras conmovería a los que no ven, con una mirada a los que no oyen, pero ¿cómo romper ese muro que has creado para que me veas o escuches?
A veces he tenido la sensación de que la gente no escucha, ciertas palabras son recogidas por el oído e interpretadas por el cerebro según el juicio o prejuicio de una situación, de una circunstancia, de lo que hice...
Qué fácil es mirar y entender al contrario cuando hay amistad, amor, química para los menos etéreos. Pero qué imposible es aun tratando y escogiendo el vocabulario, analizando y seleccionando las palabras cuando te miran desde una fortaleza construida con prepotencia y altanería, aunque personalmente es más doloroso e impotente, ver como tus acciones y palabras, se estrellan contra un muro levantado por la mentira y la egoísta subjetividad. Opiniones y críticas falsas que te descartan y que eliminan toda posibilidad de comunicación.
Palabras que escandalizan al mundo con su belleza, colores que hacen reír a los que no oyen y en ocasiones hasta lágrimas que desbordan mares, son minúsculas acciones tratadas con indiferencia. Duele, si, pero la vida sigue.
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