Mes de promesas de amor, pasión caduca que brilla entre sentimientos por que aun sabiendo su verdad, es más cierto su fin.
Acordes nuevos y melodías que fluyen, notas con sabor a quinceañero que busca... qué busco? Quizá deba empezar por ahí. Noches de verano, en las que antes de que empiecen, auguramos el alba como fin de un sueño eterno que dura a penas 7 horas. Noches de ventanas abiertas y vientos del este con sabor a frío, aguas heladas de piscinas solitarias y merenderos desiertos, con migas de bocadillos de niños que aprendieron a montar en bici este verano. Muere el calor y con ello un sentimiento, será por que en el País de Nunca Jamás no hace frío y me da miedo pasar otro invierno y perder a Peter definitivamente.
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